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viernes, 21 de agosto de 2009

In the Abbys - En el abismo


Esta narración breve está dividida en tres partes: en la primera, se narran los preparativos previos y se describe la esfera submarina. En la segunda, se cuenta el relato de Elstead, pero en tercera persona. En la tercera, de apenas unas frases de longitud, se cuenta el final de Elstead.

Elstead se interna en las profundidades del océano hasta 5 millas de profundidas en una esfera de acero de 9 pies de diámetro exterior, con dos ventanas circulares de vidrio de gran espesor, toda acolchada por dentro con cojines de aire, incluso los aparatos de Myers para absorver el ácido carbónico y reemplazarlo por oxígeno. Mientras, en el exterior, esperan Stevens y Weybridge su retorno, en un buque con una gigantesca grua en un costado que sirve para bajar la esfera. Para subirla, se usan flotadores que se inflan con oxígeno comprimido almacenado en unos depósitos. También hay depósitos con oxígeno comprimido para uso del navegante. La batisfera tiene una densidad un poco menor que la del agua, con lo que necesita un mecanismo especial para sumergirla, ya que de por sí flota.

Elstead se internó en las profundidades abisales a las 11 de la mañana, y vuelve a la superficie al anochecer. Sus amigos, cuando abren la esfera, le encuentran desmayado y con grandes moratones. Durante varios días, Elstead tuvo que permanecer inmovil. Cuando por fín pudo hablar, dijo:

"Ustedes pensaban que iba a encontrar nada más que cieno. Se rieron de mis exploraciones, pero yo he descubierto un nuevo mundo".

Elstead está tan conmovido por lo que vio en el fondo marino, que en los días siguientes, no puede articular un discurso coherente, sino que va contando lo que le sucedió poco a poco y sin ningún orden.

Volviendo al relato de Elstead, mientras desciende, ve en la oscuridad casi absoluta peces con grandes ojos, grandes cabezas y colas y órganos pequeños con fosforescencias para iluminarse. Ve también erizos y esponjas. Cuando la esfera se deposita sobre el fondo marino, cinco millas por debajo de la superficie del mar, aparece primero un ser y después un número indeterminado de seres, mitad peces, mitad humanos.

DESCRIPCIÓN DE LOS HUMANOS PECES: son extraños seres vertebrados, con cabeza de color púrpura oscuro, con forma similar a la de un similar a la de un camaleón, pero con frente alta, como la de un ser humano, y con dos grandes ojor protuberantes. En vez de orejas tienen 2 grandres agallas (branquias), de las que colgaban dos ramificaciones d filamentos de coral, como las de las rayas y tiburones jóvenes. El ser es bípedo, con dos patas de rana y una larga y gruesa cola. Sus pies, manos y cabeza son de color púrpura, pero el resto del cuerpo es de color gris fosforescente. Van armados con arpones.


Los humanpeces desatan el cable que sujeta la esfera a la grua de barco y la arrastran, por los fondos marinos, hasta una ciudad en el fondo del mar, construida de restos de naufragios y huesos fosforescentes. Las casas no tienen techo, y están abiertas al mar abierto. No son más que cercos de paredes sin techo. Elstead intenta hacer subir la esfera, pero el mecanismo d einflar los globos se atascó.

Después de llevar la esfera a su ciudad, los human peces se arrodillan en tierra y se inclinan hacia delante adorando a la esfera y al ser en su interior.

Elstead se da cuenta de como es esta ciudad asombrosa y su gente, esa gente de la noche perpetua, que nunca ha visto el sol o la luna o las estrellas, la vegetación verde, ni ninguna criatura viva que respire aire, que desconocen el fuego, y que ignoran todo tipo de luz excepto la luz fosforescentes de los seres vivos.
Estas criaturas humanpeces viven en la total oscuridad, inmersos en agua con una temperatura muy estable y apenas unas décimas arriba de los ceros grados centígrados, y soportando enormes presiones.

Finalmente el mecanismo funciona, y la esfera vuelve a la superficie, donde Elstead es recogido y llevado al barco en deporable estado.

Después de unos meses, el 2 de febrero de 1896, Halstead realiza un segundo intento del que nunca más volvió. Durante trece días fue buscado desesperadamente.

NOTA: en este relato, Wells anticipa la exploración de las profundidades marinas, y la creación de batisferas, cuya construcción se inició en 1934, aunque las profundidades no fueron tan grandes como Wells pensó. Pero la máxima profundidad alcanzada fue de 1.370 metros. Pronto fueron superadas por los batiscafos, que han alcanzado una profundidad de hasta 11.000 metros.

En el dibujo, podemos ver unas sirenas asaltando un barco a vela. En el relato de H. G. Wells no se ven sirenas, pero estas parecen más lindas que los humanpeces del autor.

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